El principal atractivo de la Costa Blanca es el medio natural,
junto con la bondad de su clima. La temperatura media anual ronda
los 20ºC.
El litoral abarca 219 kilómetros en los que se alternan
cuidadas playas, calas y hermosos acantilados. A la calidad de sus
aguas, reconocida internacionalmente, se une su calidez lo que asegura
el baño prácticamente todo el año.
De norte a sur de la Costa Blanca se dibujan paisajes repletos
de singularidades. Las playas, promontorios y calas de Dénia,
Jávea, Moraira, Benissa y Calpe en la Marina Alta encuentran
su réplica en las suaves arenas de Santa Pola, las grandes
dunas de La Marina, Pinet y Guardamar, o las bien conservadas de
Torrevieja, las preferidas del sur. En el litoral más septentrional
nos aguardan recoletos espacios marinos como Cabo Roig o Pilar de
la Horadada.
Además de su rica franja litoral, la orografía de
la provincia de Alicante, deparara sorprendentes relieves mediterráneos.
Hermosos valles escarpados y aterrazadados en su zona Norte, en
contraste con los parajes del sur, con el vasto bosque de palmeras
de Elche y Orihuela. Parques naturales como el Hondo, las Salinas
de Santa Pola, Elche, La Mata y Torrevieja, elegidas para anidar
miles de flamencos y otras aves.
El interior de la Costa Blanca encierra numerosas y gratas sorpresas.
Las Fuentes del Algar conforman un oasis con magníficos saltos
de agua. El valle de Guadalest, emplazado sobre un agreste peñasco
al que se accede por una puerta excavada en la montaña, es
el segundo lugar más visitado de España. Otra peculiar
maravilla de la Costa Blanca son sus grutas naturales. La de Canelobre,
cerca de Alicante ofrece todo el esplendor del agua esculpido en
roca caliza. |